Como decíamos ayer, la propuesta de reflexión espiritual de hoy, la ha dirigido Koldo Gutiérrez, Delegado Nacional de Pastoral Juvenil de España. En este caso, la reflexión quería alumbrar el tercer bloque del Capítulo: la misión compartida con los laicos. Bajo el título «Junto a los laicos en la misión y en la formación” ha presentado de manera sencilla, pero muy directa y clara, algunas ideas con abundantes referencias a los documentos del Papa Francisco. Discernimiento, humildad, ‘sinodalidad’, vocación, misión, alegría y esperanza son las palabras a partir de las cuales se ha ido estructurando la reflexión. Sugerencia muy interesante me ha parecido la necesidad de una “formación del corazón”, entendida como continuo proceso personal de maduración en la fe y de configuración con Cristo, según la voluntad del Padre y con la guía del Espíritu Santo.

Después del tiempo personal de oración y silencio, la eucaristía estuvo presidida por el Cardenal salesiano, Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, que también nos ha acompañado en la comida, ha puesto punto final a esta tercera mañana de reflexión con la que el Capítulo ha querido iluminar espiritualmente cada uno de los bloques del mismo.

La tarde ha pasado rápida entre diálogos e intercambios de opiniones y puntos de vista sobre el informe del Rector Mayor, hasta que cada grupo de Región ha llegado a concretar las preguntas que quiere hacerle a D. Ángel sobre dicho informe.

En las Buenas Noches, D. Alejandro León, inspector de Medio Oriente, nos ha hablado de la situación actual comenzando con un agradecimiento por toda la ayuda que están recibiendo de las inspectorías. Siempre que escucho un testimonio sobre esta inspectoría, que incluye los lugares de Tierra Santa, algo me conmueve por dentro. Hoy también. Las palabras de D. Alejandro nos remitían a situaciones durísimas, pero todas las fotos que acompañaban su discurso mostraban niños, jóvenes y adultos… ¡sonriendo!

Ante una de las realidades que, aquí en occidente nos parece complicada, como es la llamada a la evangelización en un contexto de mayoría musulmana y no cristiana, me quedo con esta frase que ha puesto punto final a las Buenas Noches: “No hablar de Dios a quien no lo quiera; pero que viendo tu vida, tarde o temprano, lo quieran”.

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